Cómo leer las etiquetas de cuidado de la ropa
Cinco familias de símbolos —lavado, lejía, secado, planchado y tintorería— y lo que significan puntos, rayas y aspas.
Cinco símbolos, siempre en el mismo orden
Las etiquetas de conservación siguen un sistema internacional de cinco símbolos que aparecen siempre en el mismo orden: una cubeta (lavado), un triángulo (blanqueo), un cuadrado (secado), una plancha (planchado) y un círculo (limpieza profesional). Entender la lógica evita memorizar decenas de dibujos.
La cubeta: lavado
El número dentro de la cubeta es la temperatura máxima en grados: 30, 40, 60. No es la recomendada, sino el límite. Una raya bajo la cubeta pide un programa suave (sintéticos); dos rayas, uno muy suave (lana, delicados). Una mano dentro de la cubeta significa lavado a mano. Si la cubeta está tachada, la prenda no se puede lavar con agua.
El triángulo: lejía
Triángulo vacío: admite cualquier blanqueador. Con dos rayas diagonales: solo blanqueadores con oxígeno, sin cloro. Tachado: ningún blanqueador. En la práctica, con fibras naturales de color lo prudente es no usar lejía nunca.
El cuadrado: secado
Un círculo dentro del cuadrado es la secadora; los puntos indican la temperatura (uno, baja; dos, normal) y el aspa, que no se debe usar. Sin círculo, el cuadrado habla de secado al aire: una raya vertical es colgar, una horizontal es secar en plano —imprescindible en prendas de punto— y las rayas diagonales en la esquina indican secar a la sombra.
La plancha y el círculo
Los puntos de la plancha marcan la temperatura máxima: uno, 110 °C, para sintéticos, viscosa y lana; dos, 150 °C, para mezclas y algodón fino; tres, 200 °C, para algodón y lino. El círculo se dirige a la tintorería: la letra interior indica al profesional qué disolvente usar. A ti solo te interesa saber si está tachado o no.
La etiqueta de composición
Junto a los símbolos figura la composición, con el porcentaje de cada fibra ordenado de mayor a menor. En la Unión Europea es obligatoria y debe estar, al menos, en la lengua oficial del país donde se vende la prenda. Es el mejor indicador de cómo se comportará: cómo abriga, cómo transpira y cómo envejecerá.


