Lino: cómo lavarlo, por qué se arruga y cómo convivir con ello
Es la fibra más fresca del armario y también la más incomprendida. Lo que hay que saber para que una prenda de lino dure años.
Una fibra rígida, y por eso fresca
El lino se hila a partir de las fibras del tallo de la planta. Son fibras largas, lisas y poco elásticas. Esa rigidez hace que el tejido no se pegue a la piel: queda ligeramente separado del cuerpo y el aire circula. Además absorbe bien la humedad y la libera deprisa. El resultado es la sensación de frescor que ninguna otra fibra iguala en pleno verano.
La arruga no es un defecto
La misma falta de elasticidad explica la arruga: cuando la fibra se dobla, no recupera sola su posición. No hay lino de calidad que no se arrugue; si no lo hace, es que va mezclado con otras fibras o lleva un acabado químico.
La buena noticia es que la arruga del lino es blanda y se relaja con el calor del cuerpo a los pocos minutos de llevar la prenda. Aceptarla forma parte de llevar lino.
Lavado paso a paso
- Temperatura máxima de 30 °C y programa normal o delicado.
- Tambor a media carga: el lino necesita agua y espacio para no marcarse.
- Detergente suave, sin blanqueantes ópticos en los colores.
- Centrifugado corto, de 600 a 800 revoluciones.
- Saca la prenda en cuanto termine el programa y sacúdela con energía.
Secado y plancha
Cuelga la prenda en una percha, abrocha el primer botón y estira con la mano tapetas, cuello y costuras. Seca a la sombra: el sol directo acartona la fibra y aclara los colores. La secadora no es buena idea, porque encoge el tejido y fija las arrugas.
Si quieres un acabado más pulido, plancha a temperatura alta con la prenda todavía algo húmeda, o usa vapor. Si te gusta el aspecto natural, el colgado cuidadoso es suficiente.
Un tejido que mejora con los años
Con cada lavado las fibras se ablandan y el tejido gana caída. Una camisa de lino con tres veranos es más agradable que el día que la estrenaste. Guárdala colgada, no doblada en un montón apretado, y te durará mucho tiempo.


