Lana merino: lavar menos, guardar mejor
Airear en lugar de lavar, secar en horizontal y protegerla de la polilla. Así se cuida un jersey para que dure una década.
Por qué necesita tan pocos lavados
La fibra de lana absorbe humedad en su interior mientras su superficie se mantiene seca, y eso dificulta la vida de las bacterias que causan el mal olor. De ahí que un jersey de merino pueda usarse varias veces sin oler. Después de llevarlo, déjalo una noche extendido cerca de una ventana abierta: suele bastar.
Cuando toca lavar
Lo que estropea la lana es la combinación de calor, agitación y cambios bruscos de temperatura: las escamas de la fibra se enganchan entre sí y el tejido se afieltra y encoge. Ese proceso no tiene vuelta atrás.
- Dale la vuelta a la prenda y métela en una bolsa de lavado.
- Programa de lana a 30 °C o agua fría, con detergente específico para lana. Nada de suavizante.
- A mano: sumerge, presiona suavemente y no frotes ni retuerzas.
- Para escurrir, enrolla el jersey en una toalla y aprieta.
- Seca en horizontal sobre una toalla seca, dándole forma, lejos del sol y de los radiadores.
Las bolitas
El pilling aparece en las zonas de roce: costados, puños y donde apoya el bolso. No indica mala calidad; son fibras cortas que migran a la superficie, sobre todo durante las primeras puestas. Retíralas con un peine para lana o un quitapelusas, con la prenda extendida y sin tirar. Pasadas las primeras semanas, la prenda se estabiliza.
Guardar entre temporadas
Siempre doblada: en una percha, el peso deforma los hombros. Antes de guardarla para el verano, lávala, porque la polilla busca restos de sudor y comida. Usa una bolsa de algodón transpirable, no de plástico, y añade madera de cedro o lavanda, renovándolas cada temporada. Revisa el armario de vez en cuando: la polilla prefiere los rincones oscuros que nadie mueve.


